Mientras abres tu negocio, ya cerraste al cliente.
Tu WhatsApp contesta al instante, aparta la cita y revive a tus clientes que ya no volvían. Tú das 15 minutos. Lo demás lo hacemos nosotros.
El que contesta primero se queda al cliente.
No es que tu negocio sea malo. Es que mientras tú trabajas, los mensajes se enfrían.
Te escriben mientras tienes las manos ocupadas.
Para cuando ves el WhatsApp, ya le respondió otro. El que contesta primero casi siempre se queda con la venta.
Los que ya te compraron, no vuelven solos.
Tu lista de clientes de antes es oro. Pero nadie tiene tiempo de escribirles uno por uno, así que ahí se queda, dormida.
Tu agenda tiene huecos que se podrían llenar.
Días flojos que se llenarían si alguien contestara y apartara lugares todo el día. Tú no puedes estar en todo.
Gana el que contesta antes.
El cliente escribe a tres negocios a la vez. Le compra al primero que le contesta. Esa es toda la carrera.
Ejemplo ilustrativo del tiempo de respuesta del asistente, no de tu negocio.
Contestaste primero. El cliente es tuyo.
Tu negocio no cierra, solo cambia de turno.
De la madrugada a la medianoche, alguien contesta por ti.
Lo montamos, contesta solo, te llena la agenda.
Te montamos la línea
Tu WhatsApp, tu Instagram y tu Facebook en un solo lugar, a nombre de tu negocio. Tu celular personal queda aparte.
Contesta y aparta sola, 24/7
Responde al instante con tu forma de hablar, resuelve la duda y deja la cita o la reserva apartada. Aunque sean las dos de la mañana.
Te llena la agenda
Te entregamos un negocio que ya trabaja solo.
Tu línea de WhatsApp profesional
A nombre de tu negocio, aparte de tu celular. Tus clientes te escriben ahí y siempre hay quien conteste.
Tu lista de clientes, guardada y tuya
Cada persona que te escribe queda registrada. Si un día te vas, te la llevas. Es tuya, no nuestra.
Resultados en citas, no en reportes
Te decimos cuántos clientes nuevos llegaron y cuántas citas se apartaron. Números que se ven en tu caja.
Lo armamos y lo cuidamos nosotros
Nosotros lo montamos, lo conectamos y lo vigilamos cada día. Tú solo atiendes a quien llega.
Sin contratos que te amarren. Sin tu número en juego.
Tu número y tu base siempre son tuyos. Si te vas, te los llevas el mismo día.
Hablas con una persona, no con un robot que te deja colgado. El equipo da la cara.
Lo montamos en días y lo vigilamos a diario. Si algo falla, lo arreglamos nosotros, no tú.
Empezamos con una llamada, no con una firma.
Una sola plática para conocer tu negocio y tu forma de atender.
De ahí en adelante, lo cargamos nosotros. Sin que toques nada técnico.
A las once de la noche tu local está cerrado. Tu negocio, no.
Mientras tú descansas, tu WhatsApp sigue contestando y apartando la cita de mañana.
Que empiece a trabajar por tiRecibido.
Te escribimos por WhatsApp hoy mismo. Revisa tu chat en las próximas horas.
Mientras tanto, tu agenda ya está más cerca de llenarse.